¡Escuche!

Póngase a cantar, como pueda: en su cuarto, baño, en la calle.

Use su voz.

-Recuerde-

Juegue a no tener origen sino a tenerlos todos, a cantar inventando el idioma que se le antoje y transformar el espacio.

Modifique su cuerpo y su mente con el sonido y las vibraciones.

Acepte su fragilidad.

Adopte cualquier postura que sea necesaria para encontrar más sonidos.

Escuche su saliva, dientes, aire, lengua y sangre para cantar con ellos.

Busque los intersticios entre órganos y huesos para encontrar más sonidos.

Ocupe las cavernas de su cuerpo habitelas y hágalas vibrar, trace líneas en el espacio para dialogar con sonidos preexistentes.

Preste su voz a sus abuelxs, a los abuelxs de sus abuelxs y a los futurxs habitantes de éste lugar para que griten a través de usted.